Cuando la Fundación Pedro y Angélica de Osma decidió poner en marcha la organización de la colección de obras y objetos de arte virreinal que se dedicó a coleccionar don Pedro de Osma Gildemeister, no solo se pensó en mostrar la colección como Museo de Osma, sino que la preocupación fue ir más allá: contar con un Taller de Restauración para la conservación del patrimonio histórico - artístico del museo.
Desde allí, desde un enfoque interdisciplinario, vienen participando profesionales de reconocido prestigio, principalmente en pintura y escultura. También se cuenta con infraestructura para metalurgia, textilería y mobiliario.
El Ejercicio de la conservación y restauración evolucionó notablemente en el taller, decidiendo las fundaciones construir nuevos talleres en un área, de 476 m2 debidamente acondicionados y equipados. Aunque el propósito original de la fundación al establecer dicho taller, era el tratamiento de las obras del museo, por el prestigio ganado, se reciben hoy encargos y muchos de gran importancia: Mencionamos la restauración de la tradicional imagen procesional del Señor de los Milagros, como el mural que dio origen a dicha devoción y la Virgen de la Nube, otra imagen vinculada al culto del Señor de los Milagros.
Por otro lado, la escultura del Arquero de la Muerte de Baltasar Gavilán, obra exclusiva del siglo XVIII junto con la Inmaculada Concepción (1618) firmado por uno de los primeros artistas italianos que llegó al Perú, Angelino Medoro. Ambas pertenecientes al convento limeño de San Agustín. Digna de mencionar también es la Apoteosis de San Camilo, lienzo limeño de Cristóbal Lozano del siglo XVIII.
La lista de obras restauradas Y lugares de procedencia es amplia. El aporte a la historia del arte hispanoamericano a través del taller del Museo de Osma, resulta significativo.